La ciudad de las bicicletas
Todo puede recorrerse caminando o en bicicleta gracias a su centro histórico compacto y prácticamente llano. Fue la cuna del primer carril bici del país y no necesitarás coche durante la visita.
Situada a solo 30 minutos en tren de Ámsterdam, cuenta con la estación ferroviaria más transitada del país, conectada directamente con el aeropuerto y numerosas ciudades europeas.
Los canales de dos niveles, la Torre Dom y el museo subterráneo DOMunder se concentran en el centro, permitiendo descubrir los principales atractivos en un solo paseo.
La ciudad perfecta
Limpia, segura y extraordinariamente eficiente, es uno de los destinos más sencillos para cualquier viajero. El MRT conecta el aeropuerto con toda la ciudad mediante una red rápida, puntual y fácil de utilizar.
El inglés es idioma habitual, la señalización es excelente y el aeropuerto de Changi simplifica la llegada desde el primer momento. Para el transporte basta con una tarjeta EZ-Link o una tarjeta bancaria contactless.
Aunque el coste de vida es elevado, la organización permite visitar cómodamente Marina Bay Sands, Gardens by the Bay, Chinatown o Little India utilizando únicamente el metro.
La ciudad entre montañas
Moverse es muy sencillo gracias al SkyTrain, los autobuses y el SeaBus, que conectan prácticamente toda la ciudad sin necesidad de coche. La tarjeta Compass permite utilizar toda la red de transporte con facilidad.
El centro puede recorrerse completamente a pie, visitando Gastown, Robson Street, Stanley Park, el Seawall, Granville Island, Main Street, Kitsilano Beach, la Biblioteca Central o subir al teleférico de Grouse Mountain.
Es una ciudad muy segura, aunque conviene evitar Downtown Eastside (East Hastings). Para entrar en Canadá necesitarás una eTA, la moneda es el dólar canadiense (CAD) y, aunque el destino es caro, la comida callejera asiática y las actividades al aire libre ayudan a reducir el presupuesto.