← Volver

La ruta del barroco

La capital siciliana

El centro histórico alberga algunas de las mayores joyas del barroco siciliano, concentradas entre Albergheria y La Vucciria. La ruta comienza en los Quattro Canti, continúa por la Fontana Pretoria y la Piazza Bellini, combinando monumentos con mercados tradicionales.

Entre sus templos destacan la Iglesia del Gesù (Casa Professa), Santa Catalina, San Giuseppe dei Teatini, San Matteo y los Oratorios del Rosario, donde las esculturas de estuco de Giacomo Serpotta representan algunas de las mejores obras del barroco italiano.

La ciudad de los ángeles

Declarada Patrimonio de la Humanidad, conserva uno de los conjuntos barrocos más espectaculares de América. La impresionante Capilla del Rosario, revestida de oro y decorada con ángeles de rasgos indígenas, es considerada una de las grandes obras maestras del barroco.

Completan la ruta la Catedral, el Templo de la Compañía, la Casa de los Muñecos y la Casa del Alfeñique, famosas por su decoración de talavera. El Museo Internacional del Barroco, diseñado por Toyo Ito, ofrece una visión moderna e interactiva de este movimiento artístico.

La joya colonial

Su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, reúne el mayor conjunto de barroco mineiro conservado en el mundo, con calles empedradas e iglesias monumentales perfectamente integradas en el paisaje.

Las obras maestras de Aleijadinho protagonizan templos como São Francisco de Assis, Nossa Senhora do Carmo y Santa Efigênia, célebres por sus fachadas, interiores de madera dorada y decoración rococó. La Praça da Tiradentes, la Rua da Alfândega y el histórico Ponte da Barra completan uno de los mejores recorridos barrocos de América.

Destinos

Destinos de exceso ornamental