La perla del Adriático
Rodeado por 2 km de murallas declaradas Patrimonio de la Humanidad, su casco histórico conserva intacta la esencia de la antigua República de Ragusa. La calle Stradun conecta las puertas de Pile y Ploče, atravesando un laberinto de plazas, palacios e iglesias.
Entre sus monumentos destacan el Palacio del Rector, el Palacio Sponza, la Torre del Reloj, la Catedral de la Asunción, la Iglesia de San Blas y el Monasterio Franciscano, con una de las farmacias más antiguas de Europa. Las Murallas, los fuertes Lovrijenac y Revelin, además de los barcos hacia Lokrum o las playas de Banje y Buža, completan la visita. Conviene llegar temprano para evitar los cruceros.
La ciudad de Mozart
Situado junto al río Salzach y declarado Patrimonio de la Humanidad, combina arquitectura medieval, renacentista y barroca bajo la imponente silueta de la Fortaleza de Hohensalzburg.
La Getreidegasse, donde nació Mozart, la Residenzplatz, la Catedral, el Palacio y Jardines de Mirabell y la histórica Abadía de San Pedro concentran los principales atractivos. Su tamaño compacto permite recorrerlo cómodamente a pie y descubrir siglos de historia en apenas unas horas.
La ciudad amurallada
Completamente rodeado por unas impresionantes murallas renacentistas de 4 kilómetros, hoy convertidas en un paseo elevado, conserva uno de los centros históricos medievales mejor preservados de Italia.
En su interior destacan la singular Piazza dell'Anfiteatro, levantada sobre un anfiteatro romano, la Torre Guinigi con robles en la azotea, la Catedral de San Martín, el Palacio Ducal, el Teatro del Giglio y la casa natal de Giacomo Puccini. Sus calles tranquilas y su pasado ligado al comercio de la seda hacen que recorrerla a pie o en bicicleta sea una de las mejores formas de descubrir la Toscana.